Javier Jiménez Frías
Maestro en Educación Primaria | Especialista en tecnologías educativas | Community Manager | Diseño & Desarrollo Web

Influencia de los medios de comunicación para una democracia verdadera

Los estados democráticos se conforman en torno a un ideal de libertad. El consenso y la pluralidad es base fundamental para la democracia, sin embargo, los medios de comunicación están cambiando la forma en que creemos ser libres.

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Vivimos tiempos tormentosos donde nuestros reyes nos hablan de democracia. Donde nuestros políticos nos imploran cordura para elegir a los gobernantes menos corruptos y, donde la ciudadanía parece no querer la libertad real de un estado plural, crítico y justo con la ley y los mensajes que nos hacen creer lo que quizá no debería ser creído.

Comunicación, Democracia y Poder

Hace ya casi un siglo desde que Primo Levi, superviviente de un horrible pasaje de la historia, sugiriese que un país es considerado tanto más civilizado, en cuanto la mayor sabiduría y eficiencia de sus leyes impiden a un hombre débil volverse demasiado débil y a un poderoso volverse también demasiado poderoso. Un planteamiento atemporal para una sociedad “hipermoderna”  e interconectada a través de densos y complejos canales de comunicación, que hoy en día más que nunca, parece poder poseer toda la información, buena o mala, mediante dispositivos conectados a una red que permiten crear la democracia más real nunca vivida o… ¿Acaso esto no es así?

Rememorando clásicos de la literatura, podemos encontrar auténticas obras de arte que nos ayuden a repensar aspectos tan importantes, como si el lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen a verdades y que sea respetable el crimen (George Orwell). Una dura afirmación que debe ser analizada desde la perspectiva de la comunicación y el poder que dichos discursos pueden generar para crear una sociedad democrática. Ya que según Zeller, los sistemas de comunicación han tenido un impacto negativo en el funcionamiento de los sistemas democráticos de los países de capitalismo avanzado. Jugando, por tanto, un papel fundamental a la hora de permitir que haya una libertad real entre lo que pensamos y lo que nos hacen creer que debemos pensar. Aspecto esencial que da lugar a entender la comunicación y la democracia  mediante una connotación negativa, introduciendo el término Desdemocracia del politólogo Charles Tilly para apelar a esta simbiosis que parece ser nociva.

Para empezar a entender el cambio que vivimos con el advenimiento de esta tercera ola, es imprescindible asignar a las tecnologías de la información y la comunicación la importancia que estas tienen. Un poder que según Wiener, estriva en la posibilidad de enviar mensajes que sirven para prolongar los sentidos del hombre y su capacidad de acción de un extremo al otro del mundo. Una oportunidad que no se había producido nunca antes en la historia, y que debería, estar orientada a crear una opinión pública divergente, en contra, de una posible manipulación por parte de los ostentadores de los medios de comunicación y la clase dirigente. En palabras de Castells: 

“…la tecnología por sí misma no produce el cambio cultural y político, aunque siempre tiene un efecto poderoso de naturaleza indeterminada. No obstante, las posibilidades creadas por el nuevo sistema multimodal de comunicación interactiva refuerzan extraordinariamente las oportunidades de que nuevos mensajes y mensajeros ocupen las redes de comunicación de toda la sociedad, reprogramándolas de acuerdo con sus valores, intereses y proyectos.”

En este sentido, la construcción de una autonomía comunicativa tiene directamente que ver con el desarrollo de la autonomía social y política, un factor clave para fomentar el cambio social.

En definitiva, es importante empezar a ser conscientes y críticos con los mensajes que recibimos a través de los nuevos medios de comunicación. Ya que estos, según Castells, no son el cuarto poder, son mucho más importantes: son el espacio donde se crea el poder. Y como todos bien deben de saber, el poder es ansiado y genera desigualdades dentro y fuera de las sociedades. Un poder que debería ser plural y no monopolizado por unos pocos que hagan más evidente las brechas entre rico y pobre, entre el que sabe y el que puede ser adoctrinado por su ceguera a la hora de consumir las que se suponen son las fuentes fiables de información, totalmente aceptadas sin visión crítica que pueda generar condiciones necesarias para fomentar una verdadera disparidad de opiniones públicas.

 

Sociedad democrática o desdemocrática

Actualmente vivimos una etapa de la historia en el que sociedades de todos los países democráticos parecen ser más libres que nunca. Tienen la independencia de elegir y decidir sobre su sino, sobre todos aquellos aspectos que conciernen a la forma que cada persona tiene de afrontar la vida en sociedad, sin embargo, serían interesante detenernos por un momento y pensar si dicha democracia es real o está ausente, analizando las condiciones necesarias que han de darse para conseguir dicho estado democrático o su contrario.

Parece ser que la comunicación está teniendo un papel fundamental en la conformación de un estado verdaderamente plural. Dicho esto, los periodistas representan dentro de este entramado de información, las fuentes que deberían generar la verdad más proxima a la realidad, formando la disparidad de opinión entre sus ciudadanos para crear una opinión pública y crítica con lo que ve y oye. No obstante, este gran poder esta siendo controlado por las grandes fortunas y empresas multimillonarias que lo aprovechan para intereses propios. Un poder que debería no estar en manos de nadie y que tendría que ser terreno neutral para que la verdad fuese relatada con las palabras adecuadas, evitando que la lengua del dinero sea la que tienda a dominar. Los que susurraban al pueblo se han visto sustituidos por quienes entienden los susurros del capital (Zeller), un proceso que tiende a degradar nuestro estado de libertad y lo convierte justo en su contrario. 

democracia

Por tanto, podemos decir que el dinero está jugando un importante papel dentro de los estados democráticos, destruyendo la libertad y autonomía de estos para decidir sobre el futuro de sus ciudadanos. Ya no importa si dicha medida puede ser o no impopular, lo importante es satisfacer a los  mercados internacionales y grandes empresas para que puedan cumplir sus objetivos anuales.

“Lo que entonces intuía y ahora creo, es que el poder se basa en el control de la comunicación y la información, ya sea el macropoder del Estado y de los grupos de comunicación o el micropoder de todo tipo de organizaciones”

Castells, M. (2009)Comunicación y Poder

Los medios de comunicación como fuente de Información o desinformación

En relación con los medios de comunicación, es necesario cuestionar como estos actuan como verdaderas fuentes de información, veraces y reales con los acontecimientos y sucesos de trascendencia que puedan y deban ser tratados para crear esta democracia real, o no, de la que venimos hablando.

Vivimos en una sociedad informacional (Catells 2009), donde la inmediatez de la noticia puede ser tratada desde distintas perspectivas y con múltiples espectadores. Estamos presenciando una era de «infoxicación» (Benito-Ruiz), en el sentido de que el cúmulo y excesiva cantidad de datos genera, inevitablemente, una saturación o intoxicación informacional que provoca que muchos sujetos tengan una visión confusa, ininteligible y de densa opacidad sobre la realidad que les rodea (Aguaded, 1988)

Es un periodo confuso y líquido, donde ahora más que nunca, se vuelve necesaria la educación de las nuevas generaciones que deben ser instruidas en el uso ético de las TIC y la curación de contenido proveniente desde distintas plataformas. Una alfabetización, en consecuencia, tiene que plantearse esta dualidad, de modo que forme a los sujetos para su socialización en comunidades virtuales, mediante el desarrollo de competencias de comunicación, donde primen la empatía, los valores democráticos y la cooperación con los otros, así como la conciencia de lo que debe ser público y/o privado (Aguaded, 1988).

Los medios de comunicación son una poderosa herramienta que unifica el mundo, pero que también crea una corriente de bajo pensamiento que puede conllevar la desinformación, a pesar de creer que estamos siendo informados. Según Zeller, lo que caracteriza la formación de la opinión pública es, precisamente, las bases desequilibradas que la conforman. Es decir, la diferencia de opiniones en relación al tema sobre el que estamos siendo informados. Un proceso que parece estar degenerando en un sistema de pseudo información, donde televisiones, revistas y medios de comunicación en general no buscan la verdad de lo acontecido, sino la trascendencia y el impacto que dicho suceso pueda tener, y según cómo sea tratado, aprovechar para beneficio propio. Retomando nuevamente a Zeller, diremos:

“En el funcionamiento de las modernas democracias competitivas, la comunicación es cada vez más un arma de combate y es pensada y utilizada por las élites dirigentes y sus cuerpos de expertos como una herramienta de control más que de información y educación.”

Zeller (2016) La comunicación, entre la democratización y la desdemocratización de la sociedad

 

En consecuencia, nos movemos en un terreno aparentemente tumultuoso, que esta siendo organizado mediante una estructura semántica compartida, haciendo cada día más difícil distinguir entre cultura, entretenimiento e información (Moragas, 2011). Un grave problema que tiene como principal consecuencia la sensación de estar informados, pero sin saber realmente si dicha información es plural y verdadera. Una argamasa de contenidos que deberán ser ordenados por el individuo, que en ocasiones, se vuelve pasivo para plantear si dicha información realmente debe ser tratada como tal, o por contra, nubla la verdadera visión de lo que esta sucediendo.

Televisión

La televisión es un potente instrumento de comunicación que nos permite tener en nuestras casas un ventana directa al mundo. Un dispositivo que ha evolucionado con la historia y ha querido ser controlado por grupos de poder por su capacidad de llegar al groso de la población. Podríamos decir que este tiene un importante papel para crear una sociedad democrática o desdemocrática. En palabras de Bourdieu, la televisión goza de un monopolio sobre lo que pasa por la cabeza de una parte significativa de la población. Circunstancia que hace necesario convertir la imagen en oportunidad para la reflexión crítica […] tomar distancias respecto a los propios sentimientos, saber identificar los motivos de su magia, comprender el sentido explícito e implícito de las informaciones y de las historias… y, sobre todo, ser capaces de establecer relaciones coherentes y críticas entre lo que aparece en la pantalla y la realidad del mundo fuera de ella (Aguaded, 2012).

En pocas palabras, la televisión, y más aún si es pública, debe mostrar contenidos con un alto valor moral, siempre fundamentados en la verdad y la democracia, buscando enseñar a sus ciudadanos la realidad de lo acontecido y no dejandose manipular por lo que se quiere y se paga dejando al margen lo que no parece interesar. Sartori diría que no estamos convirtiendo en Homo Videns donde prima la imagen por encima de la palabra. Una triste realidad que parece apuntar que la civilización democrática se salvará únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica, y no una invitación a la hipnosis. (Umberto Eco)

Social Media

Los medios de comunicación sociales están jugando un importante rol a la hora de entender las sociedades actuales. Con la llegada de la web 2.0 se está produciendo un nuevo cambio social que tienen sus raíces en el espacio digital. Los usuarios han dejado de ser simples espectadores y han pasado a convertirse en verdaderos periodistas que escriben y fotografían lo que ven. Un nuevo periodismo, si así puede ser llamado, que necesita de una profusa reflexión y contrastación de información antes de ser aceptado y difundido.

Dejando al margen la perspectiva negativa que puede acarrear que empresas como Facebook y Google trabajen como servicios secretos que vigilan nuestros interés para extraer beneficio de nuestros comportamientos en internet y las redes sociales (Han, 2014). Lo verdaderamente importante es crear una corriente de docentes formados e instruidos en las nuevas tecnologías educativas, donde los educadores sean competentes profesionales capaces de enseñar a las nuevas generaciones el uso crítico y ético de tan potentes herramientas para el bien o el mal.

La crisis en los medios de comunicación

El epígrafe siguiente, más que ninguno, es que debe hacernos pensar sobre cómo la democracia puede verse afectada por unos pocos que aprovechan los medios de comunicación para cercenar la libertad de información. Un deterioro y mal uso de tan poderosas herramientas de masas que no siempre son utilizadas para el fin que parecen ser creadas. La censura dentro de estos medios provoca una visión sesgada de puntos de vista, solo siendo mostrados aquellos que se quieren o la parte que se acepta del total de la que no se quieren mostrar. Algo así como una falsificación de la verdad, donde los periodistas parecen ser tomados como rehenes por las clases y poderes dirigentes, sirviendo como vasallos a una causa injusta que es la desinformación de la sociedad global en aras de un mundo sumiso. La vigilancia y control se acepta como un mal menor, dentro del mal mayor que sería una revolución de pensamiento, en el que las sociedades se levanten y luchen por la abolición del control que el capital y el poder puede ejercer sobre los medios de comunicación. Parafraseando las últimas líneas de Marx y Engels en su Manifiesto:

“Que tiemblen las clases dominantes ante una revolución comunicativa. Los ciudadanos no tienen en ella que perder sino sus cadenas. Tienen un mundo que ganar.”

bibliografía

  • Aguaded, J. I. (1988). Alfabetización mediática en contextos múltiples. Revista Comunicar, 19 (38).
  • Aguaded, J. I. (2012). La competencia mediática: una acción educativa inaplazable. Comunicar, 39, XX, 7-8. DOI: 10.3916. C39-2012-01-01.
  • Bourdieu, P. (1997). Sobre la televisión (1996). Barcelona: Anagrama.
  • Buckingham, D., & Martínez Rodríguez, J. B. (2013). Jóvenes interactivos: Nueva ciudadanía entre redes sociales y escenarios escolares. Comunicar, 20(40).
  • Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Barcelona, Alianza.
  • Han, B. C. (2014). En el enjambre. Herder Editorial.
  • Levi, P. (2003). Si esto es un hombre. El Aleph.
  • Moragas, M. D. (2011). Interpretar la comunicación. Barcelona: Gedisa
  • Orellana, C. Z. (2016). La comunicación, entre la democratización y la desdemocratización de la sociedad. Clivatge. Estudis i testimonis sobre el conflicte i el canvi socials, (4).
  • Sartori, G. (2012). Homo videns: la sociedad teledirigida. Taurus.
  • Tilly, Ch. Democracia. Akal, Madrid, 2010.
  • Wiener, N., & Wiener, N. (1981). Cibernética y sociedad (No. 001.53 W5).

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