Javier Jiménez Frías
Maestro en Educación Primaria | Especialista en tecnologías educativas | Community Manager | Diseño & Desarrollo Web

Cómo gestionar los espacios educativos en la sociedad actual

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La importancia de una buena gestión de los espacios educativos es necesaria si analizamos la evolución de los entornos en los que se genera el aprendizaje. Medios donde se han producido muy pocos cambios o muchos según la perspectiva y, sobre los que debemos reflexionar a objeto de poder otorgar al alumno lugares que le permitan ser partícipe de su propio proceso de aprendizaje, donde pueda expresar sus propios puntos de vista y decidir acerca de dónde y cómo quiere aprender. Es en este sentido, que debemos reflexionar sobre la manera en que gestionamos los espacios educativos, siendo un elemento más en el que los docentes deberemos intervenir a fin de modificar planteamientos tradicionales que evitan el acercamiento con el alumnado.

 

Reflexión acerca de los espacios educativos

Es importante antes de empezar a buscar soluciones, reflexionar y analizar nuestro entorno actual, con el objetivo de poder saber que hacemos bien y que hacemos mal. En este sentido, algunas de las preguntas que podemos hacernos son:

gestión de los espacios educativos dentro del aula
Cómo gestionamos los espacios educativos influye en como nuestros alumnos aprenden

 

¿Crees que los sistemas educativos vigentes se ajustan a la realidad de la sociedad en la que vivimos?

La revolución  tecnológica que estamos viviendo esta poniendo de manifiesta las carencias de un sistema educativo anclado en metodologías del s. XIX, empleadas por docentes del s. XX para un alumnado del s. XXI. Unos planteamientos que dejan de ser eficientes en el momento que no podemos integrar de manera efectiva recursos que ya son empleados por niños fuera del centro escolar, pero sobre los que no están siendo instruidos adecuadamente. Herramientas mal empleadas que no son utilizadas en un día a día por desconocimiento del profesorado o, por el miedo a un cambio metodológico que implique una formación extra para la que no hay ganas ni recursos, afirmación última que no creo, pues gracias a las tecnologías el aprendizaje puede darse en cualquier momento y desde cualquier lugar, un aprendizaje libre si este es bien utilizado.

“Metodologías del s. XIX, empleadas por docentes del s. XX para un alumnado del s. XXI”

 

¿Crees que durante las últimas décadas ha cambiado el modo en que las personas aprendemos?

Si estás actualmente sentado frente a una pantalla con conexión a internet, es seguro que esta respuesta ya haya quedado respondida. La capacidad de una web 2.0 y 3.0, está haciendo posible una ciencia ficción cada vez más real, la capacidad de un individuo para ser capaz de curar contenido e interaccionar con sus propias producciones. Negar esta realidad dentro del aula, actúa en detrimento de un tipo de alumno que necesita seguir aprendiendo de forma rápida y eficaz, aunando al tradicional lápiz y papel las pizarras digitales, el uso de las redes sociales, los portfolios formato blog, etc. EL cambio ha llegado y no podemos negarlo,  una sociedad dinámica, multicultural, multilingüe y heterogénea, lo que facilita el intercambio con personas que no tienen, necesariamente, un bagaje cultural similar al nuestro lo que, por tanto, nos obliga a ser mucho más flexibles a la hora de plantear nuestras programaciones didácticas.

El conocimiento nos hace libres

 

¿Qué es un espacio educativo?

Si consideramos por espacio educativo un aula, posiblemente estemos teniendo una visión hermética y pobre del contexto de aprendizaje. Una perspectiva arcaica y unidireccional de enseñanza generada por el contexto escolara para el alumnado. Visión de una realidad anclada en una transformación que aún no ha llegado pero que debe llegar. Posiblemente, sería más progresista entender cómo se aprende y con quién se aprende, evitando pensar, a ser posible, que los sistemas educativos actuales  son los únicos medios en los que se realizan aprendizajes, producto de la acción educativa planificada, intencional y sistemática, y que ésta va en una única dirección (desde los profesionales de la educación hacia el alumnado). En cambio, debemos asumir una nueva nueva ecología del aprendizaje que entienda que éste se produce gracias a la participación activa del alumnado en determinadas situaciones y contextos, en los cuales su interés, motivación, relaciones y emociones jugarán un papel fundamental. Aceptar la importancia de las tecnologías en los procesos de aprendizaje, y la existencia de una multiplicidad de agentes educativos que propician el aprendizaje, entre los que no podemos olvidar a sus propios compañeros de clase.

¿Por qué la transformación de un espacio educativo podría contribuir a mejorar la calidad de la educación?

Francesco Tonucci, pensador, psicopedagogo y dibujante italiano; menciona que “un buen maestro es el que escucha a los niños, porque sabe que no están vacíos, sino que son ricos” Una idea fundamental si realmente queremos transformar la educación que entendemos a día de hoy. Espacios donde el trabajo cooperativo y orientado a la globalización de los procesos permite aprender de manera integrada. Generar una motivación que cree alumnos ávidos de conocimientos, donde aprender no sea sinónimo de monotoneidad o evaluación, sino de diversión, juego, creatividad, compañerismo, realidad, etc. Un abanico de colores que dé luz a los ojos de nuestros alumnos, que los haga grandes y los acerque a la realidad social que estamos viviendo.

 

“un buen maestro es el que escucha a los niños, porque sabe que no están vacíos, sino que son ricos”

 

 

Autor: Javier Frías.  ORCID iD iconorcid.org/0000-0001-8319-1938


 

Referencias


 

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